Estados Unidos desembolsó 11.300 millones de dólares en la primera semana del enfrentamiento con Irán. En una reunión en el Capitolio con el presidente Donald Trump se revelaron estas cifras, que incluyen 5.600 millones en los primeros dos días y 3.700 millones en las primeras 100 horas de operaciones.
Los misiles estadounidenses cuestan millones de dólares cada uno, mientras que Irán ataca con drones que valen solo miles de dólares. Esta asimetría obliga a Estados Unidos a gastar fortunas para defenderse y reduce los costos para el régimen iraní, que produce drones masivamente.
Irán fuerza así el uso de armamento caro por parte de su adversario, agotando recursos en una estrategia económica en medio del conflicto.