Emily Seco, influencer conocida por el reality Love is Blind, denunció a su expareja Santiago por violencia de género extrema que casi la mata. La joven relató cómo él la controlaba, cerraba puertas, vigilaba su teléfono y movimientos, obligándola a escapar para salvar su vida. Se casaron tras conocerse en el programa, pero la relación derivó en golpizas que le marcaron el rostro.
Emily llegó al estudio con su madre Andrea Rivero, visiblemente afectada pero maquillada, lo que generó críticas revictimizantes por "verse demasiado arreglada". La conductora repudió estos comentarios, destacando que las víctimas enfrentan juicios constantes más allá de los golpes. Emily contó cómo esperó el momento para denunciar, temiendo represalias, y se escapó a lo de su hermana antes de contárselo a sus padres con el rostro golpeado y maquillado para ocultar las marcas.
Andrea confesó el shock al ver a su hija lastimada, sintiéndose culpable por haberla "entregado" al agresor, quien se mostraba encantador al inicio. Emily describió el comienzo idílico: Santiago parecía el hombre ideal, pero un mes y medio después empezaron los maltratos con celos extremos, insultándola de prostituta por pasar un fernet a desconocidos en una salida grupal. Incluso en el reality había signos de celotipia.
La madre notó un indicio aislado en vacaciones en Miramar, cuando Emily llamó angustiada por discriminación familiar, pero lo atribuyó a celos leves. El panel enfatizó que la violencia suele iniciar con celos, no golpes directos, y que es un flagelo mundial que afecta a muchas mujeres.