Hugo Vázquez, economista, destacó que la economía de Israel resiste el impacto de la guerra sin fuga de capitales, devaluación ni estampida de precios en alimentos o servicios, a diferencia de Argentina. Las empresas no se van pese al riesgo bélico permanente con Irán y vecinos.
El entorno productivo israelí está acostumbrado a conflictos; no hay cierres masivos ni disparada del tipo de cambio como ocurriría en otros países por mucho menos. En Argentina, récords negativos como 2.500 empresas cerradas y 73.000 despidos por caída industrial.
Guerra eleva precios globales de combustibles y fertilizantes, impactando nafta y diésel en Argentina, que se traslada a bienes por logística en camiones. Gobierno no anunció políticas específicas para contrarrestar.