Simpatizantes de Donald Trump en Miami-Dade mantienen apoyo mixto a su presidencia tras 13 meses en el cargo, pese a promesas incumplidas de bajar precios, acabar guerras y publicar archivos Epstein. En entrevistas callejeras, uno lo elogia por amar a Estados Unidos, otro admite que es detestable pero lo ama como líder, mientras otros son cautelosos por miedo a discusiones políticas.
La guerra en Irán genera crecientes críticas incluso de conservadores, que la ven como una traición al principio America First y MAGA. Voces destacan que es una guerra de Israel, no de Estados Unidos, y rechazan que militares mueran por países extranjeros. Trump declaró guerra a Irán sin Congreso y aplicó aranceles, contradiciendo su promesa de paz.
Encuestas como la de Reuters/Ipsos muestran que solo uno de cada cuatro estadounidenses aprueba los ataques que mataron a Ali Khamenei. El conflicto suma presiones a la administración Trump junto a inflación, gasolina cara y desempleo, mientras un partidario defiende que arregla el desastre de Biden y demócratas.
La resistencia a hablar abiertamente persiste en áreas como Doral, cerca de un club de golf de Trump, donde la gente está cansada de debates políticos.