El conductor del programa se niega rotundamente a mostrar el balcón de Cristina Fernández de Kirchner ni la gente afuera, llamándolo una payasada de la que no será cómplice.
Señala que ella puede bailar o hacer streaming todo lo que quiera durante sus últimos 2.222 días libres, pero irá presa por seis años igual. Desprecia las manifestaciones de cariño, prediciendo que la multitud disminuirá con el tiempo.
Panelistas comentan con humor su obsesión con el balcón y sugieren envidia por no tener uno propio.