Los 500 trabajadores de la empresa de colectivos Halcón en el conurbano bonaerense llevan tres meses sin cobrar sueldos desde diciembre debido a la quiebra de la compañía. El delegado Pablo contó en vivo que sobreviven gracias a la ayuda familiar y la solidaridad de compañeros, mientras esperan que hasta cinco empresas se hagan cargo del servicio antes de la medianoche.
Pablo reveló dramas personales entre los afectados: compañeros sufrieron ACV por el estrés, mujeres con hijos discapacitados perdieron obra social y otros fueron echados por no pagar alquileres. La empresa retuvo descuentos judiciales y aportes para los hijos, dejando a familias en la calle sin ingresos ni servicios básicos. Todos enumeraron gastos cotidianos imposibles de cubrir sin salarios.
Antes, los colectiveros ganaban bien, hasta 2.000 dólares con beneficios como vacaciones y changas, pero ahora un salario inicial ronda los 1.370.000 pesos más antigüedad por ocho horas diarias, sin horas extras por falta de unidades. Pablo, con 37 años en la firma, culpó a malas administraciones y políticas de turno, recordando una quiebra previa en 1998.
Otro empleado, Diego Bloch, con 14 años en Halcón y 41 años de edad, confirmó la mala gestión del dueño desde hace dos años y detalló su reconversión fallida a un taller de alternadores que no alcanza para sobrevivir. Panelistas lamentaron el fin del modelo de vida estable para colectiveros y cuestionaron al presidente Javier Milei por exigir reconversiones en medio de la crisis.