Claudio Chiquitapia Tapia, presidente de la AFA, ingresó a los tribunales de Comodoro Py para declarar como imputado por presunta malversación de fondos e impuestos retenidos a empleados, sin dirigir palabra a los periodistas y sin el respaldo de ningún club de fútbol.
El operativo de seguridad fue mínimo, con pocos policías y más periodistas que simpatizantes en las puertas; Tapia llegó nervioso en una camioneta blanca, acompañado solo por su abogado Sobodo, quien lo esperaba adentro. Los reporteros destacaron la ausencia de barras bravas o hinchas, interpretada como una estrategia deliberada para mantener un perfil bajo y evitar contratiempos judiciales.
El gobierno de Javier Milei toma distancia del escándalo, con indicaciones expresas de no involucrarse; figuras como Santiago Caputo y Cinthia Maíquez desvincularon al oficialismo, mientras Tapia alega persecución política aunque enfrenta múltiples causas por corrupción, lavado de dinero vía Surfinanzas, mansión de la AFA y falta de rendición de millones en gastos. Periodistas advierten que otras investigaciones, como resultados amañados y vínculos con juego y política, agravan el panorama.
Se cuestiona la continuidad de Tapia al frente de la AFA ante el Mundial, con posibles intervenciones de FIFA similares a casos de Platini o Blatter; la cobertura enfatiza el daño a la imagen del fútbol argentino, campeón mundial, y la dilación de causas por poder e intereses enredados.
La movilera Lore Maciel reporta desde el lugar y queda en contacto para actualizaciones, mientras el panel debate el impacto en clubes del ascenso y la sociedad.