Un atacante abrió fuego contra una sinagoga en Michigan, Estados Unidos, mientras un episodio similar ocurrió en Noruega. Además, ayer un automovilista chocó contra otra sinagoga cerca de la residencia de Donald Trump en Washington.
Estos incidentes extraños dispararon las alertas de inteligencia en Occidente por posibles células dormidas, lobos solitarios o vínculos con organizaciones terroristas en el contexto de la guerra en Medio Oriente.
Las autoridades investigan los casos, algunos con indicios de terrorismo, lo que eleva la tensión global.