Sergio Mames, argentino en Ranana cerca de Tel Aviv, relató la nueva normalidad en Israel: se acostumbraron a alarmas como la de las 4 a.m., comparten refugios con vecinos y evitan alejarse de casa.
La vida cotidiana transcurre normal; fue al supermercado el domingo y todo estaba abastecido, sin escalada de precios ni aumentos en combustible pese al crudo, desmintiendo noticias falsas de desabastecimiento.
Coincide con Pascua Judía, por lo que supermercados retiran productos no aptos, lo que pícaros fotografían como escasez; todo fluye pese a la guerra.
Gaby, desde centro de Tel Aviv, notó menos gente que un jueves normal pero más que noches previas de guerra; pico de movimiento en restaurantes entre 7:30 y 8:30 p.m. por hábitos locales, no por conflicto.
Desde Plaza Dizengoff, describió la fuente representativa y monumento histórico en una central de Tel Aviv.