La Antártida experimenta un proceso de groelandización con rápido retroceso de glaciares y deshielo superficial extendido, similar al observado en Groenlandia desde 1980, según un artículo en la revista Nature.
Investigadores como Ruth Mottram del Instituto Meteorológico Danés cuantificaron que entre 1997 y 2021 se perdió una superficie neta de 36.700 kilómetros cuadrados de plataformas de hielo, equivalente a un área mayor que Maryland en Estados Unidos.
El retroceso acelerado de la línea de base de los glaciares se debe al calentamiento oceánico y atmosférico, dejando la capa de hielo más vulnerable por la reducción de plataformas y desprendimiento de icebergs.
Estas plataformas representan el 5% de la costa antártica y actúan como barrera para ralentizar el flujo de glaciares hacia el mar, elevando preocupaciones globales por el aumento del nivel del mar.