Ana María Ferreira denuncia el racismo arraigado en la sociedad argentina, en llamada telefónica al programa, tras el escándalo en Gran Hermano por comentarios racistas que llevaron a la expulsión de una participante llamada Carminia.
La activista relata experiencias personales como ser seguida en supermercados por prejuicios de robo o miradas discriminatorias en la calle, y critica expresiones cotidianas como "trabajé como una negra". Insiste en educar desde la infancia sobre figuras históricas afrodescendientes como la que aparece en billetes, ignorada por muchos.
Responde a críticas de Laura Uffal y Flor Cabrera, quienes la acusan de discriminadora pese a su lucha, y menciona que Uffal celebró victorias de "blancos hegemónicos" en ediciones pasadas de GH. Defiende poner el tema en agenda sin naturalizarlo, aunque recibe ataques en redes.