El volcán Kilauea en Hawái volvió a entrar en erupción, expulsando una columna de humo y lava de casi 300 metros de altura, junto con cenizas y rocas incandescentes que cayeron sobre vehículos y áreas cercanas.
Desde 2024, el volcán ha registrado 43 erupciones, alternando explosiones brutales con flujos de lava desde múltiples cráteres que forman ríos ígneos. Esta actividad obligó a cerrar temporalmente el espacio aéreo de la isla por el peligro de las cenizas.
Expertos destacan el riesgo letal de fragmentos volcánicos que podrían impactar cabezas o propiedades, mientras las imágenes muestran la espectacularidad de la explosión y la dispersión de material piroclástico.