Rusia atacó con tres bombas guiadas una ciudad en el frente oriental de Ucrania, matando a cuatro personas e hiriendo a 16, incluyendo una niña de 14 años.
El gobernador local denunció el bombardeo pese a los diálogos sobre una reunión trilateral con Estados Unidos, mientras residentes limpian escombros de edificios residenciales destruidos.
El ataque confirma la falta de avances hacia la paz, con daños materiales, cortes de energía y sufrimiento continuo en la zona.