La ropa importada está golpeando duramente a la industria textil argentina, con un aumento del 71% interanual en toneladas ingresadas al país en 2025 respecto a 2024, y un 274% más en envíos puerta a puerta.
La actividad textil cayó un 36,7% interanual en noviembre, con 7 de cada 10 máquinas paradas. Las fábricas adeudan salarios, pagan en cuotas, no dan aumentos paritarios, reducen jornadas laborales y no contratan nuevos empleados ante renuncias masivas.
Esto se suma a la crisis de panaderías y la caída del consumo por pérdida de poder adquisitivo en los hogares, donde la gente compra menos ropa, la arregla o opta por importaciones más baratas, aunque con desventajas en talles, calidad, probadores y envíos demorados.
La competencia desleal deja sin margen a productores locales, que no pueden subir precios sin perder ventas, agravando la crisis económica general.