Un psicoanalista con 54 años de trayectoria corrigió a Sigmund Freud al afirmar que la neurosis es lo mejor distribuido en la humanidad, resultado del conflicto entre el ello, el superyó y la realidad, mediado por el yo que genera síntomas como fobias para resolver tensiones internas. El experto, egresado en 1971 y con experiencia en el Hospital Pirovano, definió la autoestima como el valor propio del deseo y el resultado del amor por el modelo parental.
Para elevar la autoestima, recomendó perdonar a los padres reconociendo sus limitaciones, como en el ejemplo del hombre que mancha accidentalmente el traje de otro por ser ciego: entender que "no sabían lo que hacían" permite admirar sus aciertos pese a errores. La segunda vía es reducir el narcisismo, necesidad patológica de validación externa, criticando el dicho de Mirta Legrand "como te ven te tratan" por promoverlo, y proponiendo "como te ves te tratan".
El narcisismo es inconsciente debido al sesgo de confirmación, y se manifiesta en relaciones donde uno cree poder "curar" al otro. Para combatirlo, urge el autoconocimiento: reconocer manifestaciones como buscar likes o aplausos, y validar uno mismo los logros, como jugadores de tenis que se alaban internamente. El psicoanalista comparó el narcisismo a un árbol alto que se quiebra en tormentas, versus la autoestima como arbusto sólido.
En terapia o parejas, se debe escuchar críticas sin defenderse, asumiendo razón parcial en el otro para corregir el narcisismo inconsciente. Toda relación necesita pactos explícitos sobre monogamia, derechos y obligaciones, reconociendo que todos tienen narcisismo que molesta, y la clave es el autoconocimiento para mejorarlo.