El programa anuncia y muestra una polémica seria en la casa de Gran Hermano por chistes de "mal gusto" que incluyen comentarios racistas, como referencias a inmigrantes recién bajados del barco.
Panelistas reaccionan con disgusto, afirmando que no causa gracia y que se esperaba algo así porque "hablar es gratis", mientras se reproduce un clip donde participantes hacen burlas sobre una participante.
La conductora critica que estos chistes muestran falta de evolución social y promete tratarlo en detalle en el próximo bloque.