La deuda pública argentina creció de 144.000 millones de dólares en diciembre de 2001, día del default aplaudido en el Congreso, a 500.000 millones de dólares cuando asumió Javier Milei en noviembre de 2023, con 426.000 millones en Tesoro Nacional y 100.000 millones en Banco Central.
Los economistas Antonio Aracre y Ramiro Castillera destacan que el peronismo incrementó la deuda en más de 300.000 millones de dólares en 25 años, vía estatizaciones como la pacificación asimétrica de 2002 por 25.000 millones, y vaciado del Banco Central bajo Cristina Fernández de Kirchner al enchufarle títulos públicos.
Cambiemos sumó unos 60.000 millones, pero ahora con el ajuste fiscal de Milei la deuda consolidada bajó casi 50.000 millones de dólares en dos años, gracias a eliminar el déficit y el despifarro público que destruyó la moneda con inflación.
Recuerdan el default como el fracaso más vergonzoso, con riesgo país en 3.000 puntos por 25 años, y critican el relato del Estado presente que duplicó su tamaño del 25% al 50% del PBI, financiado con emisión monetaria.