Luana enfrentó la irrupción de su expareja Lucas en Gran Hermano mediante el derecho a réplica, tras haberlo dejado públicamente en un streaming donde le dio libertad para tentaciones ajenas mientras priorizaba su tranquilidad mental. Lucas la confrontó furioso por cortarlo frente a todos, pese a haberla apoyado en locuras y problemas, exigiendo respeto por lo privado y recordándole que sus cosas estaban en la casa junto a las perras en común.
Luana se mostró afectada y cuestionó la exposición, dudando si continuar en el programa, mientras la producción explicaba que se trata de una herramienta nueva del reality para responder menciones fuertes desde adentro, similar a formatos internacionales. El panel de Intrusos criticó su drama como exagerado en un formato cruel que juega con la psiquis, recordando casos pasados como la muerte de la abuela no contada o violaciones en ediciones extranjeras.
Revelaron el misterio del bolso: Luana lo perdió supuestamente, pero su amante se lo devolvió al novio Lucas, confirmando su infidelidad mientras trabajaba en contenidos eróticos con Yao Cabrera. Los panelistas defendieron la dinámica del reality, argumentando que los participantes saben a qué entran y que el pasado siempre explota, como en otros casos.
Coincidieron en que Luana dramatiza innecesariamente, ya que ella misma abrió la puerta al juego y el exnovio trajo info externa, perdiendo la esencia original de aislamiento en Gran Hermano, ahora mutado a algo más agresivo como El Juego del Calamar.