Ocho mil postulantes compiten por 400 puestos en la Expo Empleo Barrial de Caballito, Buenos Aires, donde desesperados forman colas desde temprano para entrevistas, aceptando sueldos ínfimos de 400 mil a 900 mil pesos por jornadas de 8 horas o más, evidenciando la brutal crisis laboral del país.
El periodista Bernardo Mañado recoge testimonios crudos: una diseñadora de 21 años busca part-time remoto entre 400 y 800 mil pesos para pagar la universidad; una empleada de salud con 13 años de antigüedad ganaba solo 900 mil pesos por 8 horas antes del cierre del lugar; un desempleado hace más de un año por lesión en cooperativa de reciclaje precisa al menos 1,3 millones para cuotas escolares y gastos familiares.
Otras historias incluyen a un empleado de cadena farmacéutica con 1,8 millones por 8 horas, insuficiente para hija, alquiler de 500 mil y despensa; una joven con dos años sin laburo tras agencia de turismo colombiana donde acababa trabajando gratis por comisiones nulas; y una abogada despedida de estudio jurídico que denuncia explotación en el rubro.
En el estudio alertan sobre la caída en pretensiones salariales según consultora Boomerang, con bajas del 1,87% en enero y casi 3% previo, degradación del empleo desde los 90, repunte efímero con Duhalde y críticas a la reforma laboral que facilitaría despidos baratos en contracción económica.
Los panelistas coinciden en que estos sueldos precarios impiden independizarse, prolongan desempleos de hasta dos años y rompen el tejido social, con jóvenes viviendo de padres y expectativas pulverizadas.