Nueva York vive un clima helado con lluvias intermitentes y frío persistente que genera encharcamientos y riesgo de hielo en calles, especialmente en zonas norte y oeste.
Esto aumenta el peligro para automovilistas y peatones, según reportes meteorológicos.
El 10 de marzo se formaron atascos de hielo en el norte de la ciudad por el derretimiento de nieve que elevó niveles de ríos y provocó advertencias de inundaciones en comunidades.