Un narcoladrón de 23 años, Diego Ezequiel López, fue abatido a tiros por la policía bonaerense durante un allanamiento en una casa quinta de Esteban Echeverría, donde se realizaba una pool party narco. La banda operaba robos de autos que cambiaba por droga, dirigida desde la cárcel por su jefe mediante celulares secuestrados. Imágenes de GoPro muestran a los policías irrumpiendo, delincuentes disparando y huyendo por ventanas y paredones, con una oficial herida en el pecho.
Los vecinos del barrio denunciaban fiestas diarias, ruidos hasta la madrugada y bloqueo de calles por autos, con amenazas de 'dueños de la calle'. Un vecino contó que salía en remis a las 4 de la mañana por miedo a grupos de tres. Comerciantes y vecinos evitan hablar por represalias. El operativo, ordenado por un fiscal de Lomas de Zamora, siguió un año de inteligencia de la DDI tras secuestrar un celular en mayo de 2025 de un Toyota Yaris robado.
El celular reveló ubicación 'UBI', fotos y órdenes del jefe preso, quien coordinaba asociación ilícita, falsificación de patentes y alquiler de autos para entraderas. Expertos como Gustavo Carabajal y Laura de Marco criticaron los 50.000 celulares en cárceles bonaerenses, permitidos por negociación política para 'mantener tranquilos' a presos a cambio de votos. Panelistas aplaudieron la profesionalidad del grupo especial antidrogas.
Ramiro Fornataro reportó desde el lugar el descampado donde huyeron delincuentes, el portón abierto por sorpresa y el impacto en un barrio trabajador. El conductor Luis Novaresio exigió quitar celulares a internos para frenar crimen organizado.