Morena Real padeció un trato discriminatorio en prisión durante casi cinco meses, con aislamiento total, restricciones a comida, ventiladores y teléfono, lo que obligó a su abogado Alejandro Chipola a presentar habeas corpus repetidos para garantizarle derechos básicos como el uso del celular, habilitado por ley en Buenos Aires pero negado por su condición mediática.
El Servicio Penitenciario la mantuvo aislada por ser figura pública, similar a casos de hackers o delincuentes notorios, impidiéndole visitas frecuentes; ni su padre ni hermana la visitaron presencialmente debido a la distancia de 60 km ida y vuelta, aunque veía a su hijo de 5 años por videollamada, sin abrazos ni contacto físico que agravó su impacto psicológico.
La psiquiatra del penal rechazó tratamiento psicológico, contradiciendo reclamos de los tribunales de San Isidro que exigían pericias constantes, calificadas de exageradas por la Cámara de Casación con votos de Florencia Budiño y Mancini; el fallo denunció ensañamiento, clasismo por cuestionar su casa en San Isidro y valoró su maternidad para otorgar prisión domiciliaria con tobillera.
Chipola reveló que Morena no sufrió agresiones ni mitos carcelarios gracias al aislamiento, pero tuvo menos derechos que presos comunes, incluso robos desde cárceles con teléfonos permitidos; ya computa tiempo en pena y el caso merecía probation o pena en suspenso por robo en tentativa sin asociación ilícita probada.
El panel destacó el drama materno pese a llevar al hijo a robos, la conciencia plena en sus actos y el fin del aislamiento al ir a domiciliaria hoy en tribunales de San Isidro.