Miles de personas asisten en estos momentos a los funerales masivos en Teherán de militares iraníes caídos en los bombardeos israelíes y de Estados Unidos, incluyendo al líder supremo Ali Khamenei, quien murió en los ataques del 28 de febrero.
Camiones militares transportan ataúdes envueltos en banderas mientras la multitud grita consignas anti Estados Unidos y anti Israel, defendiendo al nuevo líder Moctava Khamenei, hijo del fallecido que asumió el poder. Entre los muertos figuran el ministro de Defensa, el comandante de la Guardia Revolucionaria, el jefe del Estado Mayor y el asesor de seguridad del líder supremo.
Los ataques, en el día 11 de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel, dejaron previamente 14 heridos en una zona residencial de Teherán, más de 100 unidades afectadas y destrucción en casas y tiendas. Irán respondió golpeando un centro militar en Haifa y un centro de satélites.
Israel buscaba debilitar internamente al régimen, pero este convierte a los líderes en mártires, mostrando fuerza interna. El Papa León XIV se reunió con el cardenal Dominique Mathieu, arzobispo de Teherán evacuado a Roma, quien expresó tristeza por sus hermanos iraníes y pidió evitar un desastre irreparable.