Una madre en Córdoba llamó desesperada al 911 porque su bebé de un mes estaba inconsciente y descompensado. La operadora la guio paso a paso para ponerlo boca abajo en su regazo y darle golpecitos fuertes en la espalda hasta que llorara.
La técnica funcionó de inmediato: el bebé reaccionó, lloró y se salvó gracias a la calma y profesionalismo de la operadora, que priorizó tranquilizar a la madre para que pudiera asistir al niño.
Posteriormente, madre y operadora se reencontraron. La mamá explicó su pánico inicial al no saber qué hacer y agradeció la instrucción precisa que le permitió reanimarlo hasta la llegada del móvil médico.
La operadora destacó la importancia de calmar a la persona para actuar correctamente y celebró escuchar el llanto del bebé como señal de éxito. El caso se presenta como modelo para emergencias.