José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile en el Congreso Nacional de Valparaíso, recibiendo la banda de manos de Gabriel Boric con la presencia de Javier Milei, presidente argentino, y un récord de invitados internacionales como el boliviano y ecuatoriano, además de María Corina Machado.
Entre ausentes destacaron Marco Rubio de Estados Unidos, Nayib Bukele de El Salvador y Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, cuya no asistencia se vinculó a la presencia del senador Jair Bolsonaro. Kast ganó apoyo prometiendo enfrentar la criminalidad y deportar cerca de 340.000 migrantes irregulares, mayoritariamente venezolanos, en un gobierno de emergencia enfocado en seguridad.
La opinión pública percibe a Chile tomado por el crimen pese a cifras menores que otros países sudamericanos. Kast posó en su primera foto formal con su gobierno y familia, en medio de una ola conservadora en América Latina tras el triunfo de Donald Trump.
Gabriel Boric se despidió con honores del Palacio de La Moneda, destacando avances económicos y un país mejor tras cuatro años, prometiendo una transición impecable pese a errores reconocidos.
Panelistas comentaron intenciones de Kast con Cuba y México contra el narcotráfico, excluyendo inicialmente a Colombia y Brasil, en un contexto de críticas de Gustavo Petro a iniciativas similares.