En el día 12 de la guerra, Israel registra un nuevo lanzamiento de misiles desde Irán, obligando a la población a refugiarse justo antes de salir al aire en vivo desde las afueras de Tel Aviv, según el enviado especial Gabriel Astrofis. La gente regresa a la normalidad rápidamente, sentándose en cafés y centros comerciales como si nada.
Astrofis describe cómo en un shopping, tras las sirenas nocturnas, los negocios cerraron y la gente bailaba afuera al volver, mostrando una resiliencia naturalizada pese a la gravedad. La sociedad israelí no se detiene: padres con niños, trabajadores remotos y oficinas mantienen la rutina diaria en suburbios.
Se destaca la resistencia del pueblo israelí, que no conoce la rendición y resiste intentos de Irán por generar terror en la población para presionar al gobierno. El impacto económico es mínimo hasta ahora, sin variaciones en precios ni parate en el consumo.