Irán y Hezbollah realizan primera operación conjunta lanzando más de 100 misiles y cohetes desde el sur del Líbano contra el norte de Israel, en una escalada que incluye ataques previos en el Estrecho de Hormuz y al aeropuerto de Dubái. Las imágenes muestran una lluvia de misiles en la noche, con algunos interceptados por las defensas israelíes y otros impactando en zonas residenciales y comerciales, generando explosiones y esquirlas.
Israel reporta dos heridos por los ataques, sin víctimas fatales hasta el momento, mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu se reúne con el gabinete de seguridad en la base militar Kirya para evaluar la ofensiva. El vocero de las Fuerzas de Defensa de Israel desmiente rumores de un ataque masivo inminente desde Irán y Líbano, pero mantiene alerta máxima tras cinco alarmas ayer por misiles iraníes.
Donald Trump declara que Irán está desarticulado y la guerra termina pronto, aunque contradice a Netanyahu y al ministro de Defensa israelí, quienes afirman que no hay límite de tiempo. Analistas señalan que Trump marca el ritmo del conflicto, permitiendo a Israel destruir infraestructura iraní como la policía secreta Basij mientras presiones por el precio del petróleo podrían acelerar el fin.
No se descarta una incursión terrestre israelí en Líbano en las próximas 24 horas contra Hezbollah, financiado por Irán con mil millones de dólares anuales, pese a la crisis sucesoria tras la muerte del ayatolá Jamenei. El foco está en el Líbano, donde persisten conexiones entre Hezbollah e Irán.