Irán decidió no participar en el Mundial de fútbol en Estados Unidos por falta de garantías de seguridad del gobierno de Donald Trump, que mató a su líder y podría incitar deserciones como con jugadoras en Australia.
El ministro de Deportes iraní, Ahmad Don Jamali, declaró en TV estatal que no existen condiciones para viajar porque "nuestros hijos no están seguros". Irán clasificó en el grupo con Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, con partidos en Seattle y Los Ángeles. Trump no permite entrada a hinchas ni directivos, pese a reunión con Gian Infantino de FIFA que prometía garantías.
Irán acusa a Estados Unidos de interferir en visas humanitarias para cinco jugadoras que se quedaron en Australia tras no cantar el himno. La FIFA podría reemplazarlos con Irak del repechaje o sancionar económicamente a Irán con multas de hasta 500.000 euros y exclusión de torneos futuros.
El tema es sensible por los deportistas preparados hace años, ajenos a la guerra, y priva a hinchas iraníes de alegría. Aún no hay baja oficial ante FIFA, pero parece inminente.