Irán confirmó que no participará del Mundial de Fútbol 2026 en medio de 12 días de intensos bombardeos en la guerra en Medio Oriente. La tensión escaló con ataques a un buque petrolero en el Estrecho de Hormuz, donde Irán advirtió que atacará cualquier nave ligada a aliados de Estados Unidos o Israel.
En paralelo, autoridades cerraron el perímetro de la Casa Blanca por una misteriosa camioneta que chocó contra barreras de seguridad, triplicando las medidas en Washington. Expertos descartan terrorismo inmediato pero investigan si vincula a la política exterior o locos aislados, en un contexto de múltiples frentes abiertos para Estados Unidos.
El conflicto impacta el mercado energético: el petróleo iraní de alta calidad eleva precios globales, afectando pasajes aéreos con subas del 30%. Funcionarios estadounidenses minimizan el tráfico en Hormuz para calmar mercados, pese a contradicciones de medios pro-Irán. Operadores siguen en tiempo real el movimiento de barcos vía plataformas como Bloomberg.
Panel critica la propaganda de medios como Al Jazeera, financiado por Qatar pese a su base naval yanqui y refugio de líderes de Hamas. Israel atacó recientemente en Qatar para eliminar a un jefe de Hamas.