Una delegación del gobierno húngaro ingresó en Ucrania para inspeccionar el oleoducto Druzba, que permanece fuera de servicio desde finales de enero debido a un ataque con drones rusos que lo dañó según Kiev.
La misión incluye a un viceministro del Ministerio de Energía de Hungría y especialistas de la industria petrolera, en medio de meses de disputa entre Budapest y Kiev que involucró a la Unión Europea. Hungría y Eslovaquia son los dos importadores de crudo ruso que aún dependen del oleoducto, controlado por Ucrania.
El oleoducto se convirtió en un punto álgido de la política interna húngara antes de las elecciones parlamentarias de abril, donde el partido Fidesz de Viktor Orbán enfrenta un desafío del partido Tisza de Péter Magyar. Orbán hizo de la seguridad energética un tema central de su campaña, acusando al presidente Volodímir Zelensky de usar la disputa para desestabilizar su gobierno.