Luana, participante de Gran Hermano, enfrentó en vivo el holograma de su exnovio Eduardo, quien la acusó públicamente de infidelidades con al menos dos amigos durante meses, de tener una vida paralela y de humillarlo después de ocho años de relación en los que él la apoyó.
Luana negó las acusaciones y se mostró impactada, mientras el panel de Bendita debatió el derecho a réplica, con menciones a que Eduardo es vendedor de cursos online y críticas al formato por exponer intimidades. La familia de Luana expresó furia por el “golpe bajo” que consideraron innecesario, defendiendo que sus errores privados deben quedar fuera del reality.
Luana admitió dolor por la exposición pública y cuestionó por qué la pusieron “adelante de todos”, mientras panelistas ironizaron sobre el contrato que permite hologramas y réplicas, originado en Gran Hermano italiano. Algunos pidieron que le hagan lo mismo a otros participantes para equilibrar, y Horacio criticó que la sociedad no merece esa “sinvergüenzada” de cazar ratings con escándalos.
Venganza en holograma: Eduardo reveló detalles como perras en común y bolso desaparecido, dejando a Luana en shock y al panel especulando sobre su enojo genuino.