Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, acusó directamente a Israel de provocar el estallido de la guerra en Irán y calificó la ofensiva como una escalada militar injustificada que genera destrucción severa.
En un discurso ante diputados de su partido, Erdogan alertó sobre un posible incendio regional y catástrofe global por errores de cálculo, reclamando espacio para la diplomacia.
Describió la región cubierta por el olor a sangre debido a provocaciones de una red sedienta de violencia, y llamó a frenar los ataques antes de que envuelvan todo Medio Oriente.
Calificó a Irán como un país vecino y hermano, destacando la relación compleja de Turquía con Teherán pese a ser miembro de la OTAN.