Cientos de personas forman largas colas en el Club Italiano por la primera Expo Empleo Barrial del año, con 400 puestos ofrecidos por 20 empresas en medio de la crisis económica. El periodista Facu Muñoz entrevista a postulantes que revelan la desesperación por trabajo registrado y salarios dignos, desde contadores despedidos hasta jóvenes estudiantes.
Un contador desempleado busca un millón y medio de pesos o más; una joven estudiante de diseño multimedial pretende entre 400.000 y 600.000 pesos para pagar su carrera privada de 325.000 mensuales, tras un año y medio sin suerte en call centers y comida rápida donde ofrecen 500.000 a 700.000. Abogados penalistas confesan que no hay laburo porque los clientes no pagan, recurriendo a oficios secundarios o ventas de maquillaje.
Otro exempleado de Carrefour cobra 500.000 en part-time y ahora pide 700.000 mínimo para cubrir comida y servicios; dos chicas desocupadas desde meses reclaman un millón para alquiler, rechazando ofertas de 600.000-700.000 en limpieza o cocina; una exdoméstica sobrevive con negocio online pero aspira a 500.000 en blanco, ganando antes 7.000-8.000 por hora más viáticos.
Los entrevistados destacan la reforma laboral aprobada que genera más ofertas pero con condiciones precarias, priorizando siempre el registro en blanco pese a la plétora profesional y despidos masivos. Periodistas concluyen que la barra salarial está muy baja, no superando el millón pese a la urgencia, mientras el evento cierra con gente aún en fila.