El Ministerio de Capital Humano extendió por cinco días más la conciliación obligatoria en FATE, que vencía mañana, y decidió multar a la empresa por no cumplirla ni pagar la quincena a sus 920 trabajadores.
Los empleados no pudieron volver a trabajar pese a la conciliación y siguen sin cobrar desde que les impidieron ingresar a la fábrica. El juez interviniente rechazó echarlos de la planta, donde acampan haciendo ollas populares.
Con el correr de los días, vecinos del barrio comenzaron a pedirles comida a los trabajadores de FATE, reflejando la crisis en la zona.