Brisa, una joven de 27 años, denunció en vivo el abuso sexual que sufrió por parte del productor teatral Aldo Funes cuando tenía 15 años en Buenos Aires. Relató que su madre Sandra la contactó por Facebook para cumplir su sueño de ser actriz, la llevó primero a ver la obra Pato a la naranja y en la segunda ocasión la dejó sola, momento en que Funes la llevó a un hotel, se puso violento y abusó de ella a pesar de saber su edad.
Brisa contó que al volver a casa le dijo a su madre que no quería verlo más porque le daba asco, pero Sandra la obligó a continuar viéndolo en varias ocasiones, poniéndose agresiva y sabiendo lo ocurrido. La víctima afirmó que Funes le arruinó la vida, cambiando su personalidad para siempre y destruyendo sus ilusiones artísticas. Su fuerte dependencia emocional hacia la madre le impidió resistirse en ese momento.
Paralelamente, se revelaron chats de la causa de extorsión en Tigre, donde Sandra, ahora presa, exigía sumas crecientes a Funes —hasta 90 millones de pesos o 30 mil dólares— a cambio de no denunciarlo por abuso. Funes respondió que ya le había pagado antes ante escribano, pero no podía más por problemas económicos, y suplicaba terminar el asunto. La periodista destacó que ambas causas coexisten: abuso en Buenos Aires con indagatoria para Funes el 19 de marzo y para Sandra el 20.
Héctor Hoffman, abogado de Brisa, explicó que inicialmente representó a ambas pero renunció al notar interferencia de Sandra en la comisaría, que limitaba lo que Brisa podía decir. Recomendó a Brisa denunciar y cambiar de comisaría, permitiéndole procesar que su madre la usaba. La denuncia por abuso surgió del fiscal en otra causa, no directamente de Brisa al inicio.
El panel enfatizó la gravedad del caso, con posibles ambas verdades: abuso y extorsión posterior, cuestionando la entrega inicial de la menor por la madre para oportunidades actorales en Corrientes.