El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país destruyó 10 barcos con minas en el Estrecho de Hormuz, atribuyéndolos a Irán, y lanzó una amenaza directa: si no retiran las minas, las consecuencias militares alcanzarán niveles nunca vistos.
Esta escalada sigue al lanzamiento de cinco misiles balísticos por Irán contra Qatar, interceptados sin daños por las fuerzas cataríes. La portavoz de la Casa Blanca, Caroline Leavitt, afirmó que la guerra concluirá cuando Trump lo decida. El ministro de Relaciones Exteriores de Israel indicó que su país no busca una guerra interminable y consultará con Estados Unidos para ponerle fin, mientras la Guardia Revolucionaria Iraní rebate que será Irán quien decida el final del conflicto.
Fuentes cercanas a Reuters reportan que 150 soldados estadounidenses han resultado heridos, superando las cifras del Pentágono. Rusia ofrece mediar para una desescalada. En el análisis, expertos prevén una represalia masiva de Estados Unidos e Israel, destacando que la guerra con Irán podría terminar pronto por la superioridad militar estadounidense, pero Israel continuará indefinidamente contra Hezbollah en Líbano.
La capacidad de respuesta de Irán declina sistemáticamente ante la ofensiva norteamericana, pronosticando su anulación en una o dos semanas.