Christopher, un bebé de un mes, se ahogó con leche materna mientras su madre lo amamantaba y comenzó a ponerse morado, provocando pánico en la mamá que llamó al 107 de la policía de Córdoba.
La sargenta ayudante que atendió la llamada calmó a la desesperada madre y la guió paso a paso por teléfono en las maniobras de rescate, mientras despachaba ambulancia y patrullero, logrando que el bebé reaccionara, llorara y recuperara su color natural.
La ambulancia llegó, revisó al nene en el hospital materno infantil y le dio el alta sin secuelas. La madre relató su crisis inicial y cómo siguió las instrucciones precisas de la policía, quien enfatizó la necesidad de calmarse para ayudar efectivamente.
El caso destaca la capacitación policial para emergencias telefónicas y la importancia de que padres aprendan maniobras básicas de reanimación infantil, ya que cada segundo cuenta en estos episodios.