Elizabeth Taylor poseía una de las colecciones de joyas más valiosas, solo superada por la reina Isabel II, con piezas emblemáticas como el diamante Taylor Burton, la perla peregrina y el diamante Krupp.
La perla peregrina, de casi cinco siglos de historia desde 1580 en aguas de Panamá, pasó por reyes como Felipe II, Felipe III, Ana y Margarita de Austria, y Napoleón III con Eugenia de Montijo. Richard Burton la compró en subasta para Taylor, quien la engarzó en un collar de rubíes y diamantes de Cartier; se vendió por 11.800.000 dólares en 2011.
El diamante Krupp de 33 quilates perteneció a Vera Krupp, esposa del aliado de Hitler Alfred Krupp; Burton lo adquirió por 307.000 dólares. El diamante Taylor Burton de 68 quilates costó 1.100.000 dólares, récord en su momento, y debutó en el cumpleaños 40 de Taylor engarzado en collar por Cartier para lucirlo en Mónaco.