Nelson Castro entrevistó en vivo desde un kibutz en el norte de Israel, a metros de la frontera con Líbano, donde residentes como Batami, de origen argentino-correntino, ignoran las órdenes de evacuación pese al peligro inminente de ataques de Hezbollah. Batami, cuya madre se llamaba Ana Tretner y tenía familia en Buenos Aires y Corrientes, regresó al kibutz tras un año y medio fuera y ahora administra como secretaria y miembro de la comisión, gestionando a la población durante la guerra.
Los residentes temen ataques desde Líbano por la falta de tiempo para refugiarse (solo un minuto), pero no de Irán. Los niños aprenden a convivir con el miedo, jugando en sótanos y refugios, mientras los adultos dan ejemplo manteniéndose ocupados con voluntariado, apoyo mutuo comunitario y actividades planificadas para no aislarlos. Batami enfatizó que la comunidad unida es clave para superar el temor y reciben visitantes extranjeros que admiran su resiliencia.
No tienen planes alternativos: si se van, Hezbollah invadirá hasta Tel Aviv, por lo que optan por quedarse estratégicamente. Antes del 7 de octubre, Batami trabajaba en finanzas para organizaciones no profit; ahora cree firmemente en el futuro del kibutz para sus hijos y la comunidad judía. Pidió paz corta, convivió con musulmanes, cristianos y judíos en la casa de ancianos, y envió un mensaje de paz universal a su familia argentina y al mundo.
Panelistas de TN como Mario y Paula participaron con preguntas sobre gestión del miedo, planes ante escalada y actividades diarias, destacando el impacto emocional del testimonio de Batami, cuyo nombre significa "hija de mi gente" y que esforzó por responder en español.