Pilar Smith rompió en llanto en televisión al contar su expulsión de un programa y la prohibición de entrar a los Martín Fierro. Expresó angustia profunda y dudó si llegaría a la asamblea, prefiriendo renunciar por dignidad y familia.
Explicó que se fue de vacaciones en diciembre por agotamiento general del equipo, sin prever las consecuencias, y se sintió humillada por colegas que hablan estupideces en otros programas.
Panelistas ironizaron sobre su situación laboral y la animaron a no ir, mientras ella negaba haber sido advertida por mail sobre riesgo de continuidad.