Un padre protagonizó el cumpleaños de su hijo de nueve años bailando descontrolado al estilo rapero, haciendo giros torpes y robando protagonismo a los niños.
Rompe una mesa al sentarse, corre a un nene que intenta sumarse y muestra signos de ebriedad, aunque llegó y se fue en auto de aplicación sin manejar.
Los conductores bromean sobre brownie o merluza consumida, calificándolo de "loco" y fuera de control.