La Organización Mundial de la Salud alertó por lluvia ácida en Irán como consecuencia de bombardeos a instalaciones petroleras, que liberan hidrocarburos tóxicos, óxidos de azufre y compuestos de nitrógeno afectando vías respiratorias y piel de la población.
El portavoz Christian Lindmayer recomendó desde Ginebra que los iraníes permanezcan en sus casas siguiendo directrices públicas para protegerse de esta nube tóxica generada por los ataques.
La OMS validó las advertencias de autoridades locales ante los estragos sanitarios provocados por la ofensiva en Medio Oriente.