El corresponsal Mauricio Zabalza desde Estados Unidos explicó en vivo las dificultades para un diálogo entre Donald Trump y el nuevo líder supremo iraní, hijo de Khamenei, quien perdió a su padre, madre, esposa e hijo en ataques estadounidenses y alberga un odio personal que complica cualquier negociación más allá de la ideología religiosa.
Los chiitas eligen sucesores por legado familiar, a diferencia de los sunitas que usan consenso, y este clérigo es responsable de atentados en Argentina. Informes de inteligencia revelan que líderes de la Guardia Revolucionaria y clérigos se dispersaron para evitar golpes. Trump acelera el fin del conflicto ante la suba de combustibles en EE.UU. -de 2,70 a 3,46 dólares el galón- y amenazas de minas en el Golfo de Hormuz, reservando petróleo de cavernas en Tennessee sin usarlo aún.
La selección de Irán, clasificada al Mundial, se bajó y no jugará en EE.UU.; las mujeres iraníes se quedan en Australia por seguridad. El alto precio del barril beneficia a productores como Venezuela, donde Trump elogia a la cúpula post-Maduro para evitar errores de Irak y Afganistán, abriendo puerta a negocios con la nueva dirigencia iraní si cesan amenazas a Israel.
Trump, premiado por FIFA como "príncipe de la paz" irónicamente, prioriza estabilizar precios por elecciones y cultura automovilística estadounidense, sin estirar el conflicto pese a su retórica de respuesta "20 veces peor".