El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu declaró que su ofensiva militar contra Irán busca quebrar los huesos del régimen de los ayatolás, abriendo la puerta para que el pueblo iraní lo derroque y lidere un recambio en la conducción del país.
Netanyahu se mostró públicamente para desmentir rumores sobre su salud, mientras Israel aprobó un aumento significativo en su gasto de defensa para 2026, enfocado en reforzar el sistema aéreo dañado por ataques iraníes a radares, según reivindicó Teherán.
En paralelo, China anunció un incremento del 6,9% en su presupuesto de defensa, impulsado por Xi Jinping para modernizar su arsenal nuclear y tecnologías nuevas, con miras en Taiwán y Japón, en medio de un recambio en la cúpula militar.
El canciller alemán Friedrich Merck advirtió sobre la falta de cohesión europea para detener la guerra, que afecta suministros energéticos y fertilizantes, amenazando cosechas en el hemisferio norte. Diplomáticamente, China y Francia solicitaron a Irán un cese al fuego vía comunicaciones con la Guardia Revolucionaria y Masoud Pezeshkian.