Matías Botero negó que el escupitajo de Mariano Giudica durante su entrevista de streaming haya sido pactado, y mostró la saliva seca en su cara para probarlo. Giudica reaccionó ofendido por preguntas sobre su hijo adoptivo, sus dientes y su salida de los programas de Marcelo Tinelli, explicando después que escupió para no golpearlo ya que se "nubló" de ira.
El panel de LAM debatió intensamente el límite de las provocaciones en el formato de Botero, que dura dos horas con 50 preguntas incómodas. Algunos defendieron a Giudica por proteger a su hijo, comparándolo con temas sensibles como cáncer que Federico Bal bancó, mientras otros criticaron el escupitajo como un mal ejemplo, aunque Botero dijo que disfrutó la reacción y que Giudica vio y rio de entrevistas previas a otros.
Botero contó en audio que Giudica se enojó también por un chiste sobre su padre arreglando la casa por obligación, y admitió que temas de paternidad le duelen. Insistió en que los invitados saben a qué van y pueden reaccionar libremente, incluso rompiendo el estudio, y bromeó que Giudica debería haberle dado una piña la próxima vez para que fuera "épico".
El debate escaló con panelistas divididos: unos bancan a Giudica por el contexto personal y lo ven creíble, otros lo tildan de cínico y rechazan escupir como respuesta, aclarando que jamás lo harían. Surgió una digresión breve sobre una pelea laboral de un panelista con un talento de Bondi, pero volvieron al tema principal cuestionando si Giudica se sintió incómodo por la presencia de una productora.
Botero calificó la nota como top 5, alta y divertida, sin arrepentimientos, mientras el panel coincidió en que generó repercusión mediática favorable para él.