Jehazi Ali Asghar, mano derecha del Ayatollah Jamenei, ingresó a Argentina el 26 de marzo de 1993, casi un año antes del atentado a la AMIA. Este hombre, segundo al mando en el régimen iraní, supervisó los preparativos del ataque terrorista según las declaraciones de cuatro iraníes residentes en Francia ante el fiscal Saso.
Los testigos, incluido Hadi Roshan Ravani, revelaron que el Comité Viger, presidido por Jehazi, decidió la operación terrorista, aprobada por el Consejo de Seguridad Nacional y avalada por el líder supremo Jamenei. Ravani completó su testimonio de 1998 ante el juez Galeano, aportando nueva información sobre implicados como Mohsen Rabani, quien reclutó jóvenes en mezquitas argentinas desde 1983.
Irán aplicó en Argentina el modelo usado con Hezbolá en Líbano. Rabani y Abde Kodaei enviaron informes sobre vulnerabilidades de comunidades judías, lo que impulsó los preparativos. Ravani entregó documentación, incluyendo un periódico iraní que detalla el atentado un mes después.
Otros nombres surgieron: Ahmad Bajibi, ahora titular de la Guardia Revolucionaria tras la eliminación de Jamenei, y Asmaq Bajiri, vistos en Latinoamérica pese a circulares rojas de Interpol. El fiscal Saso recibió 11 páginas de declaraciones en diciembre en Francia, vinculando directamente al alto mando iraní con el atentado investigado por Nisman.
El segmento destaca la conexión con el atentado a la Embajada de Israel en 1992 como preparatorio, y alerta máxima de seguridad para el aniversario el 17 de marzo por el contexto bélico.