En Irán no surgieron revueltas masivas contra el régimen tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei, sino manifestaciones multitudinarias a favor del gobierno, como reportó CNN desde Teherán. Miles de personas se reunieron después de las oraciones del viernes para expresar ira contra los bombardeos de Estados Unidos e Israel, y defender la figura de Khamenei como mártir. El corresponsal de CNN aclaró que estos asistentes son conservadores y religiosos, pero demuestran la capacidad del régimen para movilizar masas, pese a que se trata de un sector específico de la sociedad.
Los panelistas destacaron que Estados Unidos e Israel esperaban hordas en las calles pidiendo la caída del régimen, pero eso no ocurrió, similar a lo sucedido en Venezuela tras el secuestro de Nicolás Maduro. En ambos casos, EE.UU. aplicó estrategias fallidas como las revoluciones de colores, estigmatizando a los líderes y esperando levantamientos populares que nunca llegaron. En Venezuela, a horas del secuestro no hubo protestas masivas, y ahora Estados Unidos aceptó a la sucesora de Maduro.
Oscar Laborde, ex presidente del Parlasur, comparó ambas intervenciones como coordinadas por Trump para apoderarse del petróleo y ganar posiciones geopolíticas, en un contexto de declive relativo de EE.UU. frente al ascenso de China. Señaló que EE.UU. ignora el apoyo popular a estos regímenes y recurre a la fuerza bruta, violando leyes internacionales sin pasar por la ONU, lo que evidencia su debilidad como hegemonía.
Irán complica más la situación por factores religiosos y odio ancestral chiita, con capacidad para una guerra prolongada usando misiles y drones. Discutieron el doble estándar nuclear: Israel posee armas atómicas sin controles de la OIEA, según Rafael Grossi, mientras ataca a Irán para impedir su desarrollo. Mostraron un mapa de bases militares estadounidenses en la región, incluyendo Arabia Saudita, Qatar y Bahréin, destacando el despliegue impresionante pese a tensiones aparentes con el mundo árabe.