El 83,5 por ciento de los asalariados argentinos enfrenta vulnerabilidad alimentaria durante la jornada laboral, según un informe de la Universidad Católica Argentina y Edenred que denuncia el impacto de la quita de subsidios y la desregulación impulsadas por el Gobierno Nacional. El conductor resalta que este deterioro afecta especialmente a jóvenes, mujeres y trabajadores de bajos ingresos, quienes se saltan comidas o reducen la calidad de sus alimentos.
La crisis se evidencia en el aumento del 180% anual de locales vacíos en las principales zonas comerciales de La Plata, según un relevamiento que profundiza la preocupación por el cierre masivo de comercios en todo el país. En centros comerciales a cielo abierto de Buenos Aires, como Villa Cresta y Avenida Corrientes, las persianas cerradas dominan el paisaje urbano, con cuadras enteras afectadas por la falta de ventas.
La periodista Daniela Allán recorre en vivo Avenida Corrientes y entrevista a comerciantes como Carlos, dueño de un bar con 37 años en el barrio, quien describe una caída drástica en la clientela desde mediados del año pasado. Los clientes carecen de poder adquisitivo para consumir, y las mesas de dominó o pool permanecen vacías a las 18:30, evocando la crisis de 2001 por la baja actividad.
Otros negocios, como pizzerías emblemáticas como la Continental, bazares, jugueterías y locales de ropa, bajaron sus persianas recientemente. Comerciantes tradicionales de décadas resisten con ventas mínimas, resignados ante una transición económica que no muestra repunte en 2024, confirmando la pobreza laboral incluso en el sector formal según las mediciones del INDEC por debajo del millón cuatrocientos mil pesos.