Los ataques a refinerías de petróleo cerca de Teherán generaron nubes tóxicas que contaminaron el aire y provocaron lluvia negra, causando problemas respiratorios y oculares a la población civil iraní.
La Organización Mundial de la Salud advierte que las partículas tóxicas permanecerán en el aire por tiempo indeterminado debido a ataques continuos con misiles, recomendando evitar el contacto con la lluvia y limitar la exposición al aire contaminado. El gobierno iraní insta a no salir a la calle.
Los contaminantes incluyen hidrocarburos, óxido de azufre y nitrógeno, que también afectan el agua potable y de uso doméstico. A largo plazo, existe mayor riesgo de cáncer por exposición prolongada a estos químicos.
Síntomas como dolores de cabeza pueden relacionarse con esta contaminación invisible, que podría durar meses en medio del conflicto.