La guerra en el Golfo Pérsico genera temor en Corea del Norte, donde Kim Jong-un ve el fin del régimen iraní como una advertencia existencial que podría apuntar a Pyongyang como próximo objetivo de Estados Unidos e Israel.
En medio de esta tensión, Estados Unidos y Corea del Sur iniciaron ejercicios militares anuales llamados Escudos de la Libertad, con escenarios de disuasión nuclear. La hermana de Kim, Kim Cho-yong, advirtió que estas maniobras destruyen la estabilidad regional y amenazan con consecuencias terribles.
Analistas en Seúl destacan la presión psicológica sobre Kim, quien podría buscar revivir su relación con Donald Trump mientras perfecciona su arsenal nuclear, blindado en la constitución norcoreana. Se menciona la captura reciente de Nicolás Maduro como ejemplo de líderes caídos.
Kim se alinea con Vladimir Putin y Xi Jinping en un bloque antioccidental, buscando reconocimiento como potencia nuclear en lugar de desnuclearizarse, mientras mueve piezas para evitar el destino de sus aliados.